La tecnología ha cambiado la forma en la que las personas realizan su trabajo. Ya no es necesario presentarse en la oficina para cubrir un horario (horas nalga), ahora también está permitido hacer “Home Office”. Hoy en día la gente mide más su eficiencia en el trabajo por resultados, que por el tiempo dedicado.

Los cambios flexibles están siendo adoptados por  las compañías de cualquier giro y tamaño, debido a la necesidad de reducir costos, aumento en la demanda de empleados que exigen mayor flexibilidad laboral, ahorro de tiempo desperdiciado en desplazamientos, sobre todo en grandes ciudades, (si vives en el D.F. sabes de lo que hablo), sustentabilidad y uso de energía en las oficinas.

El desarrollo tecnológico nos facilita prácticamente todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, ¿por qué no aprovecharlo como una herramienta laboral? Pues las ventajas que se ofrecen actualmente vuelven el trabajo mucho más eficiente.

Existen recursos muy útiles como las aplicaciones en la nube, que permiten a los empleados trabajar desde casa, sin que la comunicación se vea afectada, además de la tendencia móvil que permite llevar contigo tu oficina en todo momento y lugar.

Por otro lado, trabajar desde casa puede ser engañoso. Se necesita mayor disposición, compromiso y responsabilidad.

Para muchos, el trabajo ideal es hacerlo desde la comodidad de la cama. Sin embargo, todo nuestro entorno se convierte en un peligro; la hora de levantarse ya no es un problema, la televisión es uno de los principales distractores, pasar el rato en redes sociales personales sin que “nadie” lo note, no nos vigilan durante la jornada laboral, y al final no nos da tiempo de nada.

Por lo que la implementación de nuevos modelos de negocio requiere un mayor compromiso de ambas partes, con estructuras de control y medición, evitando que esta flexibilidad sea contraproducente.

¿Qué debo hacer para no comprometer mi trabajo? Aquí te dejo algunos consejos prácticos que pueden ayudarte a incrementar tu productividad y ahorrar tiempo.

TÉRMINOS EMPRESARIALES

Trabajo por horario o por objetivos. Laborar desde casa no significa que reducirá la jornada para todas las empresas, se debe aclarar este punto al iniciar el acuerdo profesional.

Establece objetivos periódicos. Es necesario saber bajo qué parámetros estamos trabajando y qué es lo que la empresa necesita y espera de mí, llevando un control de productividad.

Visita las instalaciones periódicamente. Hacer home office no significa que trabajas por tu cuenta, no eres freelance. Debes mantener contacto con tu lugar de trabajo, de esta forma la comunicación entre ambas partes no se verá afectada.

ESPACIO FÍSICO

Acondiciona tu lugar de trabajo. Encuentra un espacio apto para convertirlo en tu oficina, evita que sea el comedor o la sala de tele, debe ser un lugar donde puedas manejar efectivamente tus recursos (computadora, impresora, escáner, teléfono).

Requerimientos físicos. Busca que sea un lugar con buena iluminación natural y flujo de aire, recuerda que la oxigenación es fundamental para un buen funcionamiento cerebral. Evita los espacios más concurridos y con ruido.

Línea telefónica independiente. La imagen corporativa es fundamental. Evita que tus clientes conozcan la voz de la muchacha de limpieza o de tus hijos, esto perjudica tu imagen y reputación. Puedes contar con una extensión del número de tu oficina o utilizar un celular específicamente de trabajo.

Comodidad.  Tener un escritorio amplio y una silla cómoda es fundamental. No contar con un asiento adecuado trae problemas físicos como: dolor de espalda, de cabeza y cansancio extremo, lo que repercute en tu productividad.

TIPS PERSONALES

Ponte horarios fijos. Crea una rutina, levántate temprano, respeta tus horarios de comida, no prendas la televisión. Esto ayudará a crear un hábito que te facilitará el trabajo.

Toma descansos. Un respiro de vez en cuando es importante. Toma aire fresco, sal a correr. Esto ayuda a mejorar tu rendimiento cerebral.

Trabaja por las mañanas. Levántate temprano. No necesitas vestirte o ponerte un traje; pero sí procura terminar la mayor parte del trabajo antes de la comida.

Toma mucha agua. La productividad involucra un bienestar mental, emocional y físico; y la hidratación es clave del buen funcionamiento: si no estás hidratado, probablemente se te dificulte enfocarte.

Evita el multitasking.  Es difícil hacer bien varias cosas al mismo tiempo, intercalar de un proyecto a otro no te ayudará a terminar más rápido, por el contrario, tu trabajo será menos efectivo.

No te vayas a dormir con pendientes. Habrá veces en las que tendrás quetrabajar hasta tarde, igual a como lo hacías en la oficina. Pero es importante que intentes terminar tus pendientes al final del día. Relájate antes de dormir.

No salgas porque sí. Está bien ir al gimnasio, salir por la comida, ir por los niños a la escuela; pero debes evitar salir por diversión. Estas distracciones afectan tu concentración.

Lleva un control. Los entregables te permiten saber cómo estás progresando y qué tanto has trabajado, intenta llevar un monitoreo diario, semanal, mensual y anual. Esto manifiesta una evidencia tangible de tu trabajo.

¡Adminístrate! Trabajar en casa es hacerte responsable de tus horarios y proyectos. Recuerda, ser productivo no significa trabajar sin parar.

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Daniela Giron

Administradora de contenido at Ctrl-X
Colaborador y redactor de contenido en Ctrl-X.

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  1. Radio Ctrl-X (8-Diciembre-2014) | Ctrl-X Says Responder

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