La racionalidad no tiene límites, se puede encontrar en cualquier sitio, sin embargo está en contra de la irracionalidad, que es lo opuesto a la razón. Al hacer uso de la racionalidad, el ser humano desarrolla capacidades que le permite pensar, evaluar y actuar de forma coherente ante diferentes situaciones, con la finalidad de conseguir un máximo beneficio.
Por otro lado, el movimiento británico que se opone al racionalismo es el empirismo, ya que, en este, nuestra razón no puede ser un conocimiento certero. El empirismo, que nace entre el siglo XVII y XVIII, se basa y se limita en la experiencia y observación que tengamos, aunque nunca podríamos tener la verdad absoluta.
John Locke, quien es el mayor representante del empirismo, explicaba que el tener un conocimiento por parte de la razón, era insignificante y no era válido porque las ideas no pueden surgir de la nada; puesto que, para él, era necesario encontrar los “límites de nuestro intelecto”, para así, tener y pensar tus propias ideas con la experiencia que obtengas. Para su verificación, se debe de utilizar el método inductivo, en el cual las conclusiones se deben de generar a partir de los datos particulares que tenemos.
Con los párrafos anteriores, pudimos ver que entre el racionalismo y el empirismo hay muchísimas diferencias; hasta se puede decir que son polos completamente opuestos. En uno se basaban en la razón para llegar al conocimiento y, en el otro era totalmente lo contrario, se basaban en los sentidos para poder encontrar aquel conocimiento.
Desde mi punto de vista, no se puede decir si una está bien y la otra mal o si una es mejor que la otra. Considero que ambas tienen sus pro’s y sus contras, pues una se va más del lado de lo subjetivo y otra de lo objetivo; pero, aunque tuvieran muchas diferencias, increíblemente, muchos filósofos estaban de acuerdo con ambas porque consideraban que estaban enlazadas y que una llevaba a la otra.
Había quienes estaban a favor del racionalismo, quienes estaban a favor del empirismo o a favor de ambas, como ya lo comentamos anteriormente, pero también había quienes no estaban a favor de ninguna de las dos y hasta las criticaban por sus características; esos filósofos desarrollaron una nueva escuela: el criticismo.
En conclusión, el empirismo y el racionalismo fueron las bases de los filósofos para poder crear nuevas teorías. Cada una es una pieza fundamental para la manera en que las personas pensamos hoy en día. Finalmente, nuestra manera de ver la vida tiene un poco de cada una de las cualidades de las escuelas que antes existían. Así es que, ¿Para qué cuestionarnos si una es mejor que otra? Sería un conflicto que duraría mucho tiempo pues, estaríamos cuestionando nuestra propia manera de pensar.
Karla Deyanira Sosa Acuña
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