En los últimos años, el término “therian” ha inundado plataformas como TikTok y YouTube. Se refiere a personas que se identifican, a un nivel profundo o espiritual, con un animal no humano. Aunque para muchos jóvenes comienza como un juego de rol o una forma de expresión creativa, la delgada línea entre la fantasía y la realidad puede traer consecuencias graves.
1. El impacto psicológico: La despersonalización
Identificarse de forma persistente como un animal durante la etapa de desarrollo puede interferir con la formación de la identidad humana.
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Evasión de la realidad: En lugar de enfrentar los retos sociales propios de la edad, el joven puede refugiarse en una identidad animal como mecanismo de defensa.
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Aislamiento social: La dificultad para conectar con pares que no comparten esta visión puede llevar a la soledad y al rechazo, afectando la salud mental a largo plazo.
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Confusión cognitiva: Especialmente en niños pequeños, fomentar la creencia de que “son” un animal puede dificultar el desarrollo del pensamiento crítico y la comprensión de las normas de seguridad básicas.

2. El peligro inminente: Vulnerabilidad y seguridad
Aquí es donde el fenómeno pasa de ser un tema de identidad a una alerta de seguridad nacional. Los depredadores y acosadores buscan puntos débiles, y una identidad “animal” es una puerta abierta para el engaño.
El riesgo de la obediencia animal: Si un niño o adolescente se asume bajo la mentalidad de un perro, por ejemplo, puede desarrollar una disposición de “obediencia” ante una figura de autoridad o “dueño”. Un acosador puede utilizar un lenguaje de “adopción” o “cuidado de mascotas” para atraer a la víctima.
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Engaño y Grooming: Los delincuentes en línea se camuflan en estas comunidades para ganarse la confianza del menor, usando términos del mundo animal para normalizar comportamientos abusivos.
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Trata de personas y secuestros: Al romper las barreras de protección humana (como el sentido de alerta ante extraños), un niño puede ser convencido de abandonar su hogar bajo la promesa de vivir en un entorno “silvestre” o con una “manada”, facilitando redes de trata o secuestros.

3. La importancia de la supervisión
No se trata de prohibir el juego, sino de mantener los pies en la tierra. La seguridad personal depende de reconocer que, independientemente de los gustos o espiritualidad, existen leyes y peligros humanos.
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Educación digital: Los padres deben monitorear con quién interactúan sus hijos en comunidades therian.
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Refuerzo de la realidad: Es vital recordar a los menores que su seguridad física depende de su identidad como ciudadanos y seres humanos.

Conclusión
La libertad de expresión es un derecho, pero la protección de la integridad física y mental es una prioridad. Ignorar los riesgos de seguridad que conlleva el fenómeno therian es dejar a los más vulnerables expuestos a depredadores que no ven a un animal, sino a una víctima fácil.